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Altas Capacidades

 

¿Qué son las altas capacidades intelectuales?


La expresión “altas capacidades” se suele emplear de manera homóloga con el término “sobredotación intelectual”, o con los términos superdotación y talento. Lo cierto es que es un término mucho más amplio, procedente de la expresión anglosajona “high abilities”, o incluso se puede extender a la expresión usada por J. Renzulli en su concepción de la sobredotación como interacción entre tres “anillos”, uno de los cuales es la denominada “Above Average Ability”, o lo que podríamos entender como habilidad-capacidad-aptitud por encima de la media. Los otros dos anillos corresponderían a la creatividad y a la implicación en las tareas. Para Renzulli, la habilidad por encima de la media se puede definir de dos maneras: como habilidad general y como habilidad específica.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que una persona es “superdotada” cuando su Cociente Intelectual es igual o superior a 130. Sin embargo, los test de inteligencia no son exactos y hoy en día los especialistas en el diagnóstico de la Alta Capacidad no tienen en cuenta únicamente este dato, ya que no creen que exista un punto de corte igual para todos. Por eso, valoran esta medida (el CI) como un indicador más, dando lugar a una evaluación multi-dimensional (no sólo psicométrica), que tiene en cuenta otros indicadores cuantitativos y cualitativos como son la creatividad, el estilo de aprendizaje, el desarrollo evolutivo, y otras características propias de la alta capacidad.

Los estudios más recientes se alejan de este rígido baremo y prefieren referirse a los niños/as de Altas Capacidades como aquellos que tienen una capacidad de aprendizaje muy superior y una forma de aprender radicalmente distinta, que los diferencia del resto de niños de su edad.

Por otra parte, la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner (1983) marcó otra evolución de la concepción de las altas capacidades y define a la persona con alta capacidad como aquella que, tras diversas pruebas realizadas por un experto, muestra percentiles altos (por encima del 75) en todas las capacidades

Aunque se suelen detectar en los primeros cursos de primaria, ya en la etapa infantil se pueden dar una serie de indicadores que deberían hacernos sospechar que un niño presenta un desarrollo cognitivo más avanzado que el que le correspondería por edad. Entre ellos están:

  • Desarrollan el lenguaje de manera precoz, hacia los 12 o 18 meses. Empiezan pronunciando muchas palabras y enseguida pueden mantener una conversación con vocabulario y léxico propio de fases muy posteriores.
  • También suelen iniciarse en aprendizajes específicos (lectura, escritura, matemáticas) antes que sus compañeros. Aprenden autónomamente y hacen transferencias de conocimientos a otras áreas con naturalidad.
  • Son niños muy observadores y curiosos.
  • Prematuramente empiezan a preocuparse por temas abstractos y trascendentes, como el origen de la vida y el universo, la muerte, la religión, etc.
  • Sus creaciones artísticas y construcciones pueden ser muy ricas y creativas.
  • Tienen una gran capacidad de concentración sobre todo en tareas que captan su interés. Son persistentes en sus objetivos.
  • En ellos predomina el pensamiento lógico y la razón.
  • Pueden ser hipersensibles y emocionalmente muy intensos. Sus reacciones emocionales son desmesuradas en relación a las situaciones vividas.
  • Presentan asincronía entre lo mental y lo emocional. Los adultos creen que reacción emocional será equivalente a su madurez intelectual, lo que les genera sobre exigencia por parte del entorno.
  • Suelen ser enérgicos y activos. Pueden ser niños muy ágiles y trepadores.
  • Tienden a cuestionar cualquier autoridad, bien la de los padres o la de los maestros. Intentan, casi siempre, imponer su criterio. Son desobedientes.
  • Pueden mostrar gran resistencia a las instrucciones o aportaciones de los demás.
  • Exigen mucho de ellos mismos y de los demás.
  • En algunos casos presentan un comportamiento obsesivo. Pueden ser muy rígidos e inflexibles.
  • Necesitan tener éxito; son vulnerables al fracaso y al rechazo de los compañeros.
  • Sienten frustración ante la inactividad o falta de progreso.

Teniendo en cuenta todos estos factores y en un intento de ponernos en la piel de estos niños, podría ser que nos explicasen estas diez cosas:

  • Tal vez hable por los codos. No me digas que me calle ni que soy un pesado. No lo hago para molestarte: lo hago porque mi cabeza está llena de ideas y preguntas. No lo puedo evitar. Puedo tener un gran abanico de intereses, por lo tanto un montón de temas de conversación. Enséñame, eso sí, a respetar el turno de palabra. Soy bastante impulsivo y a veces no sé esperar. Trata de no responderme con un «no sé», para terminar rápidamente una conversación. Esto no hará más que aumentar mi inquietud. Quizás pienses que soy demasiado pequeño para entender determinados temas, pero la verdad es que te sorprendería mi capacidad de comprensión.
  • No soy hiperactivo (o no necesariamente, no siempre). Soy activo e inquieto, eso sí. En los momentos en que no tengo ningún estímulo cognitivo, me autoestimulo a través del juego o del movimiento. Vivo en un estado permanente de hiperatención. Soy capaz de fijarme en cosas que tú ni has visto. Puedo captar palabras, sonidos o frases que escucho en la radio o en la televisión (aunque tú creas que no presto atención). Ofréceme retos, estímulos, motivaciones que capten mi interés y verás como sí puedo mantener la atención durante un buen rato. Déjame explotar mi creatividad. Tengo muchas ideas que necesito expresar de alguna manera.
  • Es posible que, además de altas capacidades, posea una alta sensibilidad. Esto quiere decir que cuando estoy contento lo estoy en grado extremo, eufórico, pero cuando estoy triste, enfadado o frustrado también lo estoy extremadamente. Enséñame a regular mis respuestas emocionales. No te enfades tanto como yo, ni me grites tanto como lo esté haciendo yo. Dime que me puedo desahogar tanto como quiera pero que la situación es la que es. Poco a poco me iré autocontrolando. Pero para ello necesito que tú te mantengas sereno.
  • No me grites para imponer tu criterio. Lleguemos a pactos, negociemos, cuéntame las cosas. Tiene que bastar que me lo digas una vez.
    Ponme normas y límites. Yo ahora todavía no lo sé, pero cuando sea mayor lo agradeceré. Y tú también. Tengo una gran capacidad de razonamiento y comunicación, por eso siempre intentaré llevarte a mi terreno. Pero soy pequeño, tengo que aprender muchas cosas, entre otras que no siempre puedo salirme con la mía.
  • No olvides la edad que tengo. Es cierto que parezco mayor de lo que soy en muchos aspectos, pero la edad cronológica es la que es. Si a veces hago rabietas, no siempre es porque mi carácter es así. Hago rabietas porque soy pequeño.
  • Es posible que tienda a la obsesión. Necesito tener las situaciones controladas y saber qué pasará en cada momento. Pero sorpréndeme introduciendo pequeños cambios en mis rutinas. Tengo que aprender que en la vida no siempre sale todo como habíamos previsto. Con cada cambio lo pasaré mal ahora, pero esto me ayudará a ser un adulto fuerte. Recuerda que la sobreprotección, desprotege.
  • Juega conmigo, sobre todo si te lo pido. Pero no quieras dirigir los juegos. Déjame ser espontáneo y creativo. Si ves que algún día quiero jugar solo, respétame. Soy autónomo y a veces no necesito a nadie.
  • Es muy probable que en algún momento me aburra en la escuela. Podrá parecer que me despisto, aunque en realidad estaré buscando elementos para saciar mi curiosidad. Por eso ayúdame a adquirir hábitos de estudio. Los necesitaré.
  • Tener alta capacidad no es negativo, es una manera distinta de ver el mundo, por lo tanto, no lo vivas como un problema. No soy raro, ni diferente, soy especial, como todos los niños y niñas que conozco. La vida me ha regalado una inteligencia mayor, como a otros les regala un bonito color de ojos, unas piernas que corren muy rápido… Lo que es verdaderamente importante de tener alta capacidad intelectual es lo que yo haga con las posibilidades que me aporta. Por eso, además de estimularme en mis aprendizajes, me educas en el respeto, me acompañas afectivamente y aprendo a enfrentarme al mundo con fortaleza y equilibrio emocional, podré desarrollarme en toda mi plenitud.

A menudo, se suelen confundir las Altas Capacidades con el “alto rendimiento académico”. Pensamos que se trata de niños precoces, responsables, que muestran un especial interés por seguir la clase. Esperamos un niño silencioso y aplicado, que todo lo sabe, escribe perfectamente y lee sin parar. Sin embargo, muchas veces la inteligencia implica justo lo contrario: inquietud (tanto física como mental), rebeldía y dificultad para aceptar las normas cuando no son razonadas. De hecho, puede confundirse con el controvertido TDA-H (‘Trastorno de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad’).

Las Altas Capacidades expresan un potencial para desarrollar. Sin embargo, para que este potencial sobresalga convirtiéndose en un talento tangible es necesario que escuela y familia trabajen juntas, fortaleciendo el carácter y la personalidad del niño, y ofreciéndole los estímulos y retos necesarios.También hay que tener en cuenta que algunos niños dotados con aptitudes excepcionales pueden no mostrar niveles excepcionales de rendimiento debido a circunstancias ambientales, como pobreza, discriminación, barreras culturales, discapacidades, trastornos de aprendizaje, problemas de motivación, emocionales etc

El cerebro de estos niños tiene una mayor capacidad lógica. Razonan mejor y aprenden mucho más rápido. Poseen un vocabulario y una capacidad verbal más desarrollados.

Las Altas Capacidades otorgan al alumno una forma y ritmo de aprendizaje diferente que no siempre encajan con el actual sistema de enseñanza (que establece límites según el currículum y la edad del alumno). Muchos de estos niños poseen habilidades que no destacan en la escuela actual (como la visión estratégica, la creatividad, la resolución de problemas complejos, la incorporación de soluciones diferentes, el liderazgo de grupos, la interrelación de conceptos entre las distintas asignaturas…) Otros tienen intereses en los que no pueden ahondar porque el currículum no los contempla en ese momento (como la astronomía, la química, la física, la historia, la filosofía…)

Los sujetos capaces de altas realizaciones incluyen a todos aquellos con demostrado o potencial rendimiento en alguna de las áreas siguientes:

  • Inteligencia general.
  • Aptitud académica específica.
  • Pensamiento creativo o productivo.
  • Capacidad de liderazgo.
  • Artes visuales y representacionales.
  • Capacidad psicomotora.”
  • “Revisada (esta definición y clasificación) en 1978, el Congreso acordó suprimir la habilidad psicomotriz y resaltar el carácter de potencialidad de la superdotación.” (JIMENEZ, 2000).

Vamos a diferenciar los perfiles de alumnos y alumnas con altas capacidades intelectuales:

  • Alumnado con Sobredotación intelectual. Hace referencia a las características personales de un alumno o alumna que dispone de un nivel elevado (por encima del percentil 75) de recursos en capacidades cognitivas y aptitudes intelectuales como razonamiento lógico, gestión de la percepción, gestión de memoria, razonamiento verbal, razonamiento matemático y aptitud espacial. Además, se requiere que este perfil vaya acompañado de una alta creatividad, igualmente por encima del percentil 75.
  • Alumnado con Talentos simples. Un alumno o alumna con talento simple muestra una elevada aptitud o competencia en un ámbito específico (por encima del percentil 95), como el verbal, matemático, lógico o creativo, entre otros.
  • Alumnado con Talentos complejos. Un alumno o alumna presenta talento complejo cuando muestra una elevada capacidad (por encima del percentil 80) en tres o más aptitudes o habilidades. Este es el caso del talento académico que se presenta al combinarse la aptitud verbal con la lógica y la gestión encima del percentil 80.